Artículos
 
Respuesta a las calumnias castristas
Librado Linares García
16 de marzo de 2016
En vez de «ser una honrosa misión defender a la revolución» como agente encubierto hay que apostar sobremanera por la transparencia y la participación cívica en la vida pública del país. Estoy en las antípodas de apoyar a un régimen policíaco que produce agentes para reprimir de mil maneras al otro. Yo apuesto, óiganlo bien, por la restitución del ciudadano y los concomitantes Derechos Humanos y las libertades básicas.
 

El régimen castrista me ha implementado un diseño represivo que contempla una variedad de métodos: arrojar en mi vivienda en horas de la madrugada chapapote y demás podredumbres; arrestos periódicos que en ocasiones han ido acompañados de maltratos físicos; hacerme un cerco humano y social en el marco de la comunidad; negación de salir de visita al extranjero y así evitar el ensanche de relaciones con el universo de exiliados, instituciones y gobiernos que al menos apoyan potencialmente a nuestra causa, con el socorrido pretexto de estar bajo licencia extrapenal; y la utilización de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicación para dañar mi honra y reputación.

Eso es, no les ha bastado clonar mi cuenta de twitter, facebook y usar Youtube con fines perversos, sino que además hackean mi correo gmail y colocan una infame carta, supuestamente a mi nombre, donde yo me declaro agente del régimen. Les diré mis consideraciones de la susodicha carta:

-Considero, que en vez de “ser una honrosa misión defender a la revolución” como agente encubierto hay que apostar sobremanera por la transparencia y la participación cívica en la vida pública del país. Estoy en las antípodas de apoyar a un régimen policíaco que produce agentes para reprimir de mil maneras al otro. Yo apuesto, óiganlo bien, por la restitución del ciudadano y los concomitantes Derechos Humanos y las libertades básicas. Lo otro huele a sangre y mazmorra.

-Considero orgánico que todo gobierno con una hechura democrática madura debe tener una política exterior que promueva la democracia y el respeto de los Derechos Humanos. Así que ese discurso justificativo del imperialismo, que articulan los castristas, me da náusea. Es humano ser sensible al dolor ajeno, como el que padecemos los cubanos. Lo repito, una y otra vez, dada la naturaleza totalitaria del régimen que padecemos: necesitamos de la solidaridad militante internacional.

-Cuando en Cuba haya un ciclo presupuestario como mandan las buenas prácticas democráticas, y en consecuencia se pueda mantener a raya el gasto destinado al Ministerio del Interior (MININT) y todas sus dependencias represivas; cuando deje de existir una economía comando que deja afuera al otro y cuando la oposición democrática se pueda constituir oficialmente y recaudar de entre sus miembros y sin sobresaltos sus finanzas, entonces podemos empezar a discutir una nueva Ley de Financiamiento de Partidos Políticos. Por el momento, estamos compelidos al auxilio externo. Eso de “asalariados del imperio” es puro cotorreo engañoso.

-Con sus virtudes y defectos, la disidencia cubana es la respuesta que da la Nación Cubana a la opresión política y la dureza de la vida diaria. No por gusto la policía política persiste en penetrarla, difamar y aplastarla. Somos la punta visible del iceberg. Todo un pueblo en su momento apoyará y se movilizará públicamente en pos de nuestras propuestas. Ahí están los ejemplos incontestables de las transiciones exitosas hacia la democracia de los antiguos países del socialismo real de Europa del Este. Nuestra sufrida y empobrecida patria no se ha enrumbado todavía por el mismo sendero, por una razón: aquí la dominación y el sometimiento han alcanzado cotas mayores.

En fin, ese mamotreto de mal gusto que me endilgaron, es como dice el refrán popular: “calentura de caballo capao”.

Librado R. Linares García es Secretario General del Movimiento Cubano Reflexión.