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Discurso ante la Sociedad Internacional para los Derechos Humanos
René Gómez Manzano
5 de abril de 2014
No deseo terminar mi intervención sin expresar mi agradecimiento a la Sociedad Internacional de Derechos Humanos (y en especial a su Sección Alemana) por la preocupación que muestran por la situación cubana y por su permanente actitud de denuncia ante las violaciones de los derechos humanos que perpetra el régimen totalitario castrista.
 

Para mí constituye un honor encontrarme en esta reunión y tener la oportunidad de dirigirles la palabra. Deseo hablarles de mi país, Cuba, que es el principal violador de los derechos humanos del continente americano; el único de ese Hemisferio en que no existen instituciones democráticas.

El régimen dinástico de corte estalinista que impera en ese archipiélago caribeño mantiene en lo esencial el ineficiente sistema económico dirigista, que ha probado hasta la saciedad ser incapaz de satisfacer las necesidades de la población. Es cierto que bajo el mandato del actual presidente se han realizado algunos pequeños cambios en el aparato productivo del país, pero éstos tienen un carácter parcial, harto limitado. De hecho, ellos se han revelado incapaces de hacer avanzar de modo significativo la producción de bienes materiales. Como resultado de ello, Cuba se mantiene sumida en el atraso, la escasez y el subdesarrollo.

Sólo el generoso subsidio que le concede el régimen chavista venezolano permite que nuestro país no haya caído nuevamente en una crisis total, como sucedió a principios de los años noventa del pasado siglo, cuando la democratización en el antiguo campo socialista y la disolución de la Unión Soviética pusieron fin a la multimillonaria ayuda que de diversos modos prestaba este último país al régimen castrista. El fantasma de esa terrible crisis, que la propaganda oficial denomina eufemísticamente “Período Especial en Tiempo de Paz”, se cierne ahora sobre el sufrido pueblo cubano, debido a la situación de inestabilidad extrema que confronta el gobierno de Nicolás Maduro como consecuencia de la vigorosa campaña de desobediencia civil encabezada por los valerosos jóvenes universitarios, la cual ha sacudido y mantiene en vilo al régimen chavista.

En el caso de Cuba, la oposición pacífica al régimen totalitario comunista se mantiene, aunque está muy lejos de alcanzar la fuerza y masividad que han logrado los demócratas de Venezuela. Dentro de esas fuerzas contestatarias continúa destacándose de modo especial la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), encabezada al presente por José Daniel Ferrer García, Guillermo Fariñas Hernández, Félix Navarro Rodríguez, Iván Hernández Carrillo y Ángel Moya Acosta. También es de digno de destacar el proyecto unitario conocido como JUNTARNOS, en el cual se aspira a que se congregue el grueso de las organizaciones independientes del archipiélago, y a cuyo frente se encuentra el ya mencionado licenciado Fariñas, galardonado en 2010 con el Premio Sájarov, otorgado por el Parlamento Europeo.

Señoras y señores, no es posible hacer referencia al estado actual de Cuba sin mencionar de modo especial a quienes más sufren la situación de falta de libertades y de violación masiva de los derechos humanos que allí impera: me refiero a los presos políticos. En la actualidad hay veintenas de compatriotas nuestros que ostentan esa condición. A los que sufren las duras condiciones de la cárcel hay que sumar una docena que pertenece al llamado Grupo de los 75, los cuales resistieron las fuertes presiones de las autoridades para que marcharan al exilio. Aunque esos hermanos se encuentran en la calle, las injustas sanciones impuestas a ellos siguen vigentes, por lo cual podrían ser encerrados de nuevo en cualquier momento. Es necesario que la opinión pública exprese su solidaridad con ellos.

Estimados amigos de la IGFM en Alemanía, esta reunión tiene, como tema central la situación de la mujer. Por razones evidentes no me considero la persona más idónea para abordar ese tema. Lamento que este año no se encuentre entre nosotros la licenciada Berta Soler como en el año pasado, aguerrida líder de las Damas de Blanco, admirable movimiento femenino que semana a semana realiza desfiles pacíficos en La Habana, Santiago de Cuba, Santa Clara, Colón, Cárdenas y Pinar del Río. No obstante, soy contento que las Damas de Blanco séan invitadas para la IGFM Alemania y el Centro Derechos Humanos en Cottbus en Junio. Pese al carácter androcéntrico y aun machista de la sociedad cubana, los varones encargados de la sucia tarea de la represión no se cohíben de utilizar la fuerza contra esas dignas mujeres. Ellas han sufrido y continúan sufriendo detenciones, golpizas, insultos, tocamientos obscenos y otros actos que incluso tienen carácter delictivo. Las Damas de Blanco

son dignas herederas de nuestras patriotas independentistas del Siglo XIX y han colocado en el más alto sitial el nombre de la mujer cubana.

En cuanto a la situación actual que en general confrontan nuestras compatriotas del sexo femenino, hay que reconocer que ellas sufren una situación de subordinación. Ejemplo elocuente de ello fue el congreso de la Federación de Mujeres Cubanas celebrado recientemente en La Habana. Esa organización, creada por el propio régimen para encuadrar y regimentar a las personas del sexo femenino, está integrada exclusivamente por estas últimas. Sin embargo, en la presidencia del mencionado acto estaban sentados numerosos hombres que ejercen el verdadero poder dentro del régimen castrista. Uno de ellos, el anciano José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del partido único, fue el encargado de pronunciar el discurso de clausura…

Sobre este tema debo aclarar que el régimen castrista ha tenido gran cuidado de que en distintos órganos (como, por ejemplo, en el inoperante parlamento cubano, la llamada Asamblea Nacional del Poder Popular) haya una elevada proporción de féminas. Esto se hace con evidentes fines propagandísticos. Sin embargo, la docena de personas más influyentes del país pertenecen todas al sexo masculino. En esto ha influido notablemente el hecho de que el régimen sea encabezado al presente por Raúl Castro, quien estuvo durante veintenas de años al frente de las Fuerzas Armadas. Como resultado de esto, el papel del generalato en la dirección del país se ha incrementado.

Estimados amigos, no deseo terminar mi intervención sin expresar mi agradecimiento a la Sociedad Internacional de Derechos Humanos (y en especial a su Sección Alemana) por la preocupación que muestran por la situación cubana y por su permanente actitud de denuncia ante las violaciones de los derechos humanos que perpetra el régimen totalitario castrista. ¡Muchas gracias!