«Nadie predecía que la caída del comunismo iba a ser tan rápida»
Gabriel C. Salvia
28 de septiembre de 2004

Entrevista a Jirí Hosek, Periodista de la Radio Nacional Checa

Jiri HosekJirí Hosek es el Jefe de la Sección Política de la Radio Nacional Checa. Ingresó al periodismo por casualidad, luego de estudiar Derecho y Ciencias Políticas. Estuvo una semana en Buenos Aires realizando entrevistas sobre varios temas, como la crisis económica, los juicios a las juntas militares y las vinculaciones nazis en Argentina. CADAL lo entrevistó porque la experiencia checa puede resultar de gran interés para el desarrollo de la nueva prensa cubana. 

-¿Cómo decidiste tu vocación por el periodismo? ¿Tuvo algo que ver con la experiencia comunista en tu país?

-Creo que indirectamente la caída del comunismo estuvo relacionada, porque antes de 1989 la mayoría de los periodistas checos estaban comprometidos con el régimen y así no podían seguir haciendo periodismo, por lo cual se retiraron o fueron despedidos. Así que quedó un hueco detrás de ellos y no había nadie para reemplazarlos, porque los jóvenes no podían estudiar y quedó un agujero. Estaba estudiando Derecho y Ciencias Políticas y realmente nunca pensé en convertirme en periodista. Nunca fue mi prioridad, pero absolutamente por accidente, y es una historia algo divertida, la Radio Checa, la organización para la cual trabajo, anunció que estaba buscando periodistas deportivos. Como era un fanático de los deportes me presenté y fui aceptado. Así que estuve trabajando por un período muy corto en el departamento deportivo de la Radio Checa y entonces el jefe de edición me preguntó qué hacía. Y le conté que estaba estudiando Derecho y Ciencias Políticas. El me preguntó si realmente quería trabajar para el Departamento de Deportes o si quería trabajar para el Departamento de Noticias Internacionales. Y dije, "bueno, me encantaría trabajar para el Departamento de Noticias Internacionales". Así que esa es la historia de cómo llegué al periodismo. Así que mi formación no es periodística, sino en ciencias políticas.

-¿Cómo se renovó el periodismo en la transición checa?

-Fue un cambio muy errático y rápido. Lo más sencillo fue para la radio y la televisión porque adoptaron las reglas que se estaban utilizando en los países europeos occidentales y contrataron a gente nueva que no estaba comprometida. Pero mucho más complicado fue para la prensa escrita, para los periódicos, porque antes de 1989, antes de la caída del comunismo, había básicamente tres diarios que eran los pilares del periodismo en mi país. La radio no era tan importante y la televisión se usaba mucho pero no tenía gran impacto en lo que respecta a las noticias.
De esos tres diarios, uno de ellos se llamaba Rude Pravo, que significa Ley Roja y era el diario oficial del Partido Comunista. Así que es interesante que Rude Pravo no haya sido cancelado totalmente, sino que fue modificado en el sentido de que se le sacó la palabra Roja y ahora se llama Pravo que significa Ley o Justicia. Y tiene una postura de izquierda, no es comunista, pero yo diría que es social-demócrata. Ahora, por ejemplo, en la República Checa tenemos un gobierno social-demócrata y el partido más fuerte es el socialdemócrata y se podría decir que Pravo es el diario más oficialista actualmente.
Si pasamos al segundo diario que existía durante la época comunista se llamaba, también graciosamente, porque uno se da fácilmente cuenta de que se trata del comunismo, Svobodné slovo, que significa Palabra Libre, y este era el periódico oficial del partido socialista. El Partido Socialista existió sólo porque los comunistas querían persuadir a todos de que había cierto tipo de pluralismo político y que no sólo había un partido, sino básicamente tres partidos. Estaba el Partido Comunista, el Partido Socialista y también había un Partido Demócrata Cristiano y tenía un diario que se llamaba Lidova Demokracie, que significa Democracia del Pueblo. Pero claro, los tres partidos eran Partidos Comunistas, más allá del nombre y los tres diarios eran comunistas. Pero es cierto que los dos diarios que no pertenecían al Partido Comunista eran un poco más livianos, no eran tanta propaganda comunista como lo era Rude Pravo.
Entonces, ¿qué sucedió luego de 1989? Que mucha gente trató de crear de la nada, o reestablecer diarios, porque claro, Checoslovaquia tuvo un período democrático desde 1918 hasta 1948 y teníamos una verdadera democracia, una de las pocas verdaderas democracias del mundo y en ese momento la calidad del periodismo checo era bastante bueno. Entre ellos había un diario que se llamaba Lidové noviny que significa el Diario del Pueblo y este era un diario que había sido establecido, creo, en el siglo XIX. Y en los primeros períodos de transición en 1989 Lidové noviny fue uno de los periódicos más populares y leídos porque todos los disidentes escribían en él, incluyendo a Václav Havel, y tantos otros. Y claro, en poco tiempo comenzaron a aparecer los tabloides y no sé cuándo fue que surgió, pero actualmente tenemos un periódico económico muy bueno que hoy en día se lo considera como uno de los mejores diarios de mi país, pero no fue fundado directamente después de la revolución.
A parte de Lidové noviny, que aún existe, y es de una derecha liberal, como orientación política, también hay un periódico que se llama Mladá fronta, que también existía en la época comunista pero le agregaron Dnes que significa Hoy. Así que era Frente Joven Hoy y se convirtió en un diario muy popular y hoy es el más leído y se lo considera como liberal de derecha y que critica al gobierno socialdemócrata, pero también critica a la oposición de derecha que es liderada por el Partido Civil Democrático que lidera Václav Klaus, nuestro nuevo presidente.

-¿Cómo surgen en la transición los nuevos periodistas y qué sucede con los periodistas oficiales del régimen comunista?

-Los antiguos periodistas tenían muy buenos contactos con la gente importante, así que muchos de esos periodistas se convirtieron en toda clase de secretarios de prensa, voceros de grandes compañías, abrieron sus propias empresas, etc., etc. Y claro, los nuevos periodistas eran demasiado jóvenes, demasiado inexpertos y hubo algunos periodistas que volvieron del exilio, pero fueron muy pocos, quizás diez o quince. Entonces está claro que la calidad del periodismo checo después de 1989 era relativamente baja y por supuesto que mucha gente se educó y mucha gente inteligente ingresó en los medios por eso. Creo que la calidad de los medios checos sigue mejorando cada vez más. Ahora la situación en el mercado laboral en los medios es tal que si uno tiene un título en periodismo es difícil conseguir trabajo en un medio de calidad. Se puede conseguir algo en un website o algo así, pero es difícil conseguir trabajo en radio, televisión o periódicos así que creo que están sucediendo cosas que no son normales. Yo soy la evidencia porque tengo 27 años y soy el jefe del departamento de política de la Radio Checa, lo cual no es normal, pues debería haber alguien de 40, 45.

-¿Cómo impactaron los medios a partir de la transición?

-La gente estaba hambrienta de información porque durante la era comunista no había acceso a la información, así que las discusiones políticas en la televisión, y en la radio, el análisis político y los comentarios en los diarios se hicieron muy populares, extremadamente populares. Esto duró por cinco años, por lo menos hasta 1994 y después, por supuesto, llegó una suerte de desilusión porque los debates eran siempre iguales y la gente se cansó. Pero después de tres o cuatro años la calidad del periodismo fue tan buena que se comenzaron a abrir secciones y publicaciones de investigación. Porque después de 1989 había un régimen nuevo y no queríamos ser muy críticos, como se podrán imaginar. Así que tomó algunos años que los medios no cumplieran con las reglas impuestas por los políticos, sino que comenzaran a ser críticos de los políticos, cosa que creo que era necesaria e inevitable pero diría que comenzó más tarde de lo que la población esperaba. Los medios deberían haber empezado a ser más críticos con anterioridad. Lo miraban a Václav Havel como si fuera una suerte de Dios y era casi imposible criticarlo y sucedía casi lo mismo con Václav Klaus, el primer ministro que ahora es presidente y que fue como el autor de la llamada privatización de cupón, que fue la forma de privatización que tomó lugar en la República Checa que al principio fue prometedora pero los resultados fueron realmente terribles.
Creo que los medios checos no cumplieron su deber en el sentido de que durante esta privatización muchos criminales y ex comunistas y verdaderos rufianes se hicieron ricos por nada. Llevó mucho tiempo que la gente se diera cuenta de esto y recibieron la información demasiado tarde. Así que nos hace sospechar, y esto es de cuando yo no estaba en los medios, de que ya sea que los periodistas fueron corrompidos o no estaban haciendo bien sus trabajos. Pero qué más puedo decir... Ahora, 14 años después de la revolución de terciopelo, por ejemplo, la tirada de diarios está bajando, cada vez menos gente lee los diarios, en comparación con 1990. Menos gente mira televisión, al menos los noticieros, menos gente escucha radio porque la gente tiene sus problemas y no quiere oír los problemas de otros.

-¿Antes del comunismo hubo alguna estrategia o plan de la disidencia para el desarrollo del periodismo para la transición?

-No creo, porque los hechos en la República Checa fueron muy rápidos. Si uno lee los análisis políticos de 1989, incluso de los mejores politólogos, nadie predecía que la caída del comunismo fuera a ser tan rápida, así que no había nada pensado, el 99 por ciento fue improvisación. Y creo que la evidencia de que no hubiera planes es que en Checoslovaquia no se trató mucho con el pasado comunista, me refiero a que recién ahora en 2003 la primer figura prominente del comunismo fue sentenciado a la cárcel por seis años por crímenes que sucedieron durante los tiempo comunistas. Su nombre es Karel Hoffmann y era el ministro de información en 1948 y fue sentenciado a la cárcel por seis años, por ordenar que se apagara la transmisión de la radio checoslovaca durante la invasión soviética de Checoslovaquia y esto fue visto como una traición.
Creo que después de 1989, Havel y los disidentes comenzaron a negociar con los comunistas. El primer gobierno que se creó contaba con comunistas y no comunistas, y las primeras tres elecciones fueron en junio de 1990. Claro que es un buen signo de democracia que a diferencia de Rumania no eliminamos al Partido Comunista. El Partido Comunista no fue clausurado, aún existía y salió segundo en esas elecciones. Primero, resultó el movimiento cívico y en el segundo lugar los comunistas.
Pero no creo que hubiera un plan. Creo que había un plan pero no de la disidencia checa, sino de los políticos occidentales que sostenían que Havel era un buen líder carismático y que Havel debía ser quien gobernara el país. Pero no hubo una discusión interna en 1989 de quién sería el jefe de la disidencia tras la caída del gobierno comunista. Havel era un líder muy popular y casi todos lo apoyaban. Había una muy pequeña oposición contra Havel.
Pienso que los disidentes sabían qué hacer hasta las primeras elecciones: euforia total, librarse de los comunistas, librarse de los ocupantes soviéticos de nuestro territorio. Estas fueron las medidas más populares pero no estaban pensando demasiado con respecto a cómo empezar el desarrollo económico, cómo adoptar una nueva constitución, o qué tipo de modelo había que adoptar. Por ejemplo, Polonia adoptó muchas leyes de Alemania. Dijeron: "no tenemos tiempo de crear un nuevo sistema así que saquemos el 90 por ciento del derecho alemán y luego la adaptaremos a nuestro ambiente". Nosotros decidimos y creo que no fue una buena idea, que haríamos todo por nuestra cuenta, que somos lo suficientemente inteligentes, que nuestros representantes en el parlamento harían buenas leyes, y creo que las leyes que se hicieron después de la caída del comunismo fueron verdaderamente malas.

-Luego de 1989, ¿qué tendencia tuvo el periodismo hacia el pasado, hacia denuncias e investigaciones de distintos tipos?

-Creo que estuvo muy afectado por este movimiento popular alrededor de Havel, que los periodistas no miraran demasiado al pasado, sino más bien al futuro. Claro que hubo presiones. Por ejemplo, para que se investiguen los hechos del 17 de noviembre de 1989, que fue realmente el día y es uno de nuestros días nacionales, las protestas democráticas en 1989 en las que la policía y las fuerzas de seguridad reprimieron a las grandes protestas en la calle nacional de Praga. Así que se estableció una comisión en el Parlamento para investigar durante uno o dos años, pero creo que sólo dos personas fueron castigadas: un ex jefe de seguridad y el ministro del Interior, creo. Así que fue realmente decepcionante. Sólo un personaje comunista prominente de 1989 fue enviado a prisión muy rápido, Miroslav Štepán, que era el jefe del nuevo movimiento del Partido Comunista, pero fue sentenciado por dos años, una detención verdaderamente corta.
Creo que la gente estaba mirando atrás, pero la presión era investigar los eventos de 1948 cuando los comunistas tomaron el poder, cuando hubo tantas sentencias de muerte a la gente que lideraba el movimiento democrático en nuestro país. Así que hubo presión pero la presión fue verdaderamente corta y no hubo resultados.
Y uno de los problemas es que muchos ya están muy viejos o muertos. Aún hay juicios contra líderes comunistas, pero no van a la corte diciendo que están enfermos, o están muertos, y realmente hay poca presión por parte del Poder Judicial. Hubo una causa muy interesante. El líder del Partido Comunista de la República Checa que aún hoy es el tercer partido del país, su nombre es Grebenicek, y su padre trabajaba para la policía secreta en Moravia del Sur y hay evidencia de que torturaba gente durante los interrogatorios. Hay al menos cinco o diez testigos que dicen que el padre del líder del Partidos Comunista era un verdadero criminal y que torturaba gente que era arrestada por ninguna razón. El juicio duró tanto que el padre de Grebenicek una vez tuvo una pierna fracturada, otra vez estaba enfermo con algo, y el juicio continuó, y continuó y de pronto murió, así que no fue castigado. Y esto hizo que mucha gente se enojara.
Y agregaría una cosa bastante interesante con respecto al pasado y al comunismo. La República Checa es, hasta donde yo sé, el único país que perteneció al bloque soviético que aún tiene al Partido Comunista con el mismo nombre. Todos los Partidos Comunistas de Europa del Este fueron reformados de alguna manera. Ahora son una suerte de izquierda moderna, o socialdemócratas. Pero nuestro Partido Comunista es aún Comunista. Si uno entra en la sede central en Praga, hay fotos de Lenin y Stalin en las paredes. Nunca pero nunca pidieron perdón por lo que sucedió en 1948, sólo dijeron "lo lamentamos, pero eran otras épocas y no fuimos nosotros los que cometieron los crímenes, fueron los malos". Pero al mismo tiempo, tienen a todos esos bastardos responsables de esos crímenes colgados en las paredes de sus oficinas. Y es bastante peligroso. Uno podría pensar que los más viejos apoyan al comunismo por cierta nostalgia, porque podrían decir "Oh! en una época durante el comunismo el pan salía 3 coronas y ahora cuesta 30". Pero el apoyo al Partido Comunista no está cayendo sino aumentando, así que uno se podría imaginar que hay algo mal en el sistema cuando el Partido Comunista en lugar de retroceder está ganando apoyo popular. En las últimas elecciones del año pasado, el Partido Comunista salió tercero ganando 13 o 14 por ciento de los votos y según la última encuesta tiene el apoyo del 18 por ciento de los votantes, que es mucho.

-De la experiencia checa, en cuanto a la labor del periodismo a partir de la transición y hasta ahora: ¿cuáles serían las principales recomendaciones para cuando a Cuba le llegue la democracia?

-En primer lugar, cuando caiga el comunismo en Cuba deberían invitar a periodistas experimentados de Gran Bretaña, de Estados Unidos, de Francia, quizás por un año o medio año. Ellos deberían enseñar los estándares, no sólo los estándares de calidad, sino también los estándares éticos del periodismo. Creo que eso fue algo que faltó en mi país, y esa sería mi recomendación número uno.
También deberían implementar reglas estrictas de que la gente vinculada de alguna forma al régimen anterior no tengan oportunidad de trabajar para los medios porque los medios son demasiado poderosos. En mi país estas reglas existieron y aún existen para los medios públicos, para la radio y la televisión estatales y la agencia de noticias estatal y no dicen que los miembros del partido Comunista no puedan trabajar allí, sino que los miembros o colaboradores de la policía secreta no pueden trabajar para los medios. Pero yo diría que especialmente en Cuba, donde el régimen se basa en gran parte en las denuncias y la policía secreta es extremadamente poderosa y nunca se sabe si un vecino es colaborador de la policía secreta. Así que deberían estar alertas de quién trabaja para los nuevos medios independientes.
Pero creo que la prioridad principal sería que haya un grupo de buenos profesores experimentados del exterior que sepan lo que el periodismo independiente libre es realmente.

 

 

 

 
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