Transcripción de la presentación de Huber Matos en Buenos Aires
16 de mayo de 2005
En la sede de CADAL, Huber Matos presentó el libro de Jorge Luis García Pérez ''Antúnez''.

Huber Matos durante la presentación en la sede de CADALDiré unas pocas palabras sobre esto. ¿Por qué he escrito este prólogo? Aunque no hace falta conocer en carne propia las angustias que vive un ser humano bajo un régimen opresor y criminal como es el régimen castrista, en nuestro caso, si se quiere, se puede decir que hemos tenido el privilegio de conocer el rostro terrible de las prisiones castristas. Hace falta un poco de imaginación para entender lo que ocurre en Cuba.

Para muchas personas será fácil pensar que se exagera, que los cubanos estamos por decir cosas para impresionar a la gente de otros países acerca de las dimensiones de nuestros problemas. Pero no. En las prisiones de Cuba, desde hace años, han languidecido las vidas de muchos, muchos compatriotas, algunos no pueden contar su historia, quedaron en una huelga de hambre como Pedro Luis Boitel, o asesinados, y un montón de pobre gente que sufrió palos, que sufrió golpes, que sufrió bayonetazos en los planes de trabajo forzado, o que sencillamente fueron silenciados en el sufrimiento de una calera, de una celda, de un calabozo, y allí acaba su vida para siempre.

Esto es inconcebible y nada más todas estas cosas son inconcebibles porque uno dice ¿cómo revolucionarios que llegan al poder, luchando por el triunfo de la libertad, por devolverle al país la democracia, que hablan de humanismo, que se han ganado la simpatía del mundo entero, que han sido aplaudidos aquí y allá, pueden ser tan mezquinos, tan miserables, tan criminales, que se ensañen con la pobre gente que no piensa como ellos?

Pero son ya miles y miles de testimonios que vienen a corroborar lo que narra Antúnez en su historia. Un muchacho que sencillamente se ha opuesto al régimen. Esta sociedad, este modelo de sociedad no satisface sus aspiraciones, como persona humana. Lo encarcelan joven y luego le van añadiendo condenas, y le van añadiendo rigores y abusos, y cosas increíbles. Por fortuna, todavía no lo vemos que haya enloquecido, por fortuna no le han quitado esa parte linda del alma humana de preocuparse por este valor y por el otro y por otro, no ansiando sólo la libertad, sino ansiando muchas cosas buenas, para su país. Ansiando por encima de todo que se respeten los derechos elementales de la persona humana, cosas en las que él insiste en su narración

Esto tiene una explicación. El ser humano, cuando sirve a una causa terrible, como la que sirven los Castros estos, su egolatría, su afán de poder, de dominio, pues, se convierte poco a poco en algo monstruoso. Yo conocí de cerca de los Castro. Yo luché junto a ellos. Y nosotros, contrario a lo que se imagina el mundo entero hoy, que la Revolución cubana se hizo para establecer un régimen socialista, martista o como le llamen… no la Revolución cubana se hizo para otra cosa. La gente de la Revolución cubana estaba bien definida. El proceso insurreccional arranca el día 10 de marzo de 1952, con un golpe de Estado, personificado en el general Fulgencio Batista que aspiraba a la Presidencia, después de haber sido Presidente. Era una figura impopular pero que había logrado ser Presidente por el sistema de votación años atrás y entonces aspiraba, y las elecciones debían de efectuarse el 1 de junio de 1952. Y el 10 de marzo, a menos de tres meses de esas elecciones, Batista que tenía viejos socios en el aparato militar irrumpe en el campamento principal de La Habana y en sociedad con aquella gente, una conspiración quizás por poco tiempo pues se proclama jefe del Estado, y dice "no hay elecciones, yo soy el jefe del Estado". Aquello representó un insulto para el pueblo de Cuba, una bofetada al rostro de toda la nación cubana. Entonces, muchos cubanos, es el caso mío, desde ese día empezamos a conspirar, o a ver qué hacemos. "Esto no se puede soportar así, no hay elecciones", pensábamos. "Yo soy el jefe del Estado" decía Batista, el candidato que iba en tercer lugar sin posibilidad alguna de alcanzar la votación para ganar, porque estaba en un tercer lugar distante de los dos principales contrincantes. Así que fue un reto a la nación.

Ahí empezamos a conspirar, Pedro Luis Boitel, y miles de cubanos y nosotros mismos. Y Fidel Castro, después fue uno de los conspiradores. Produce un asalto al Cuartel Moncada, y se convierte en el líder de aquella nación, capitalizó la opinión pública, pero todo con una agenda de restaurar el sistema democrático de Cuba, de volver al sistema de elecciones libres, al respeto al estado de derecho. Y así fue, que después del ataque al Moncada, el 26 de julio del año 53, Fidel Castro capitalizó la opinión pública.

Vinieron las luchas. Hubo grupos que también conspiraron, el Directorio Revolucionario, etc., etc., la lucha de la Sierra Maestra después del desembarco del Yate Granma, y todo un proceso que culmina en la toma del poder del 1 de enero de 1959. Pero allí mismo, en la toma del poder y en doscientos documentos se estableció que esta lucha era para reestablecer el sistema democrático, inequívocamente. Incluso se habló de elecciones libres para tal fecha, etc., y un montón de cosas más.

Mientras tanto, Fidel fue embelleciendo el programa de la Revolución, insistiendo en la cuestión del humanismo, de la justicia social y de muchas cosas, pero todas compatibles con el reestablecimiento del sistema democrático. Al cabo de tres meses, Castro hizo que renunciara el Primer Ministro. Al cabo de seis meses, hizo que renunciara el Presidente. Entonces, él pasó a ser Primer Ministro, pero todo apartándose del compromiso que se había hecho en la Sierra.

Para que ustedes se hagan una idea, de hasta dónde era ese compromiso serio. El día de mi ascenso a comandante, el 8 de agosto del año 59, en conversación con tres o cuatro oficiales, nos dice Fidel, a mí y a los otros capitanes, "Húber, esta lucha, lo hemos dicho ante la nación, lo hemos suscripto en diferentes documentos, pero esta lucha tiene que ser inequívocamente, tiene que concluir con el reestablecimiento de todas las libertades públicas, con el funcionamiento de un sistema democrático, cabal, completo, con real estado de derecho, y además con mejoras económicas y sociales que redunden en mejores condiciones de vida para el pueblo cubano. Pero inequívocamente - dice - y para que esto sea así, te voy a adelantar una cosa. Cuando triunfemos nosotros, el ejército rebelde, ninguno de los oficiales va a ocupar cargos en el gobierno, nosotros nos vamos a quedar como el poder moral de la nación para evitar que la Revolución se desvíe hacia una situación de fuerza. Nosotros somos el compromiso moral de la nación".

Todavía, ocho o diez días antes del triunfo revolucionario el 1 de enero, tuvimos una reunión en las afueras del Santuario del Cobre, cerca de Santiago de Cuba, una zona rebelde por supuesto, reunidos con varios comandantes de los principales y Fidel dijo esto: "Esta reunión entre otras cosas, tiene el propósito de que quede claro que ninguno de los comandantes jefes de tropas, o sea ninguno de los comandantes que tiene mando, va a ocupar cargos del gobierno. Nosotros tenemos que ser el poder moral de la Revolución, sin ocupar responsabilidades del gobierno, para que los gobernantes que ejerzan el poder, y aquí está el Presidente Urrutia, que lo hicimos venir de Venezuela, que va a ser el Presidente. Él nombrará a sus ministros, quizás le ayudemos nosotros a nombrar sus ministros pero nadie de nosotros va a ocupar el poder, la Revolución tiene que cumplir de una manera cabal, completa, su compromiso con el pueblo de reestablecer el sistema democrático".

En esa reunión del Cobre se dijo una cosa. "Tenemos que aplicar la justicia revolucionaria muy severa, muy severa. Todos los que han cometido hechos de violencia muy serios, todos los que han cercenado la vida a otros ciudadanos, hay que llevarlos a juicio". Entendíamos aquello para que no haya más nunca crímenes desde el poder, entiéndase bien esto.

Y aquí lo tenemos, 46 años. ¿Qué ocurrió? Que al cabo de un tiempito, se fueron dando paso para establecer una alianza para los comunistas. Mientras Raúl y Guevara se veía que estaban empujando el proceso… pero Fidel siempre se paraba en la televisión y decía: "No, no somos comunistas, esto no es comunismo, esto es así vamos a cumplir cabalmente el compromiso con la Revolución, de reestablecer el sistema democrático tal como está establecido en el documento tal y en el otro documento" que habíamos difundido ya desde que estábamos en la Sierra.

¿Cuál es la agenda de Castro y qué es lo que explica todo esto? La de un ególatra enamorado del poder, que ni siquiera es filosóficamente, ni teóricamente, ni de ningún aspecto comunista. Él dice que es comunista, yo no le creo. Porque es un individuo que desde que estábamos en la Sierra, lo veíamos con unas ansias de mando, y cayendo en unas contradicciones tremendas como esta: A los oficiales del ejército rebelde, un ejército de voluntarios, de gente idealista, donde no pagaban sueldo, e incluso las guerrillas luchábamos y rara vez nos llegaban algunos pesitos para resolver la cuestión material de la alimentación. Ha sido un ejército de gente idealista. Él, acostumbró el sistema de que a sus subalternos los insultaba a cada rato, los trataba con las palabras más groseras, y ahí vinieron algunos de los choques que nosotros tuvimos, por su tratamiento así a la gente.

Y después en el año 59, cuando empezó el proceso de cambio, discutimos varias veces, discutimos hasta que yo tuve que renunciar cuando vi que estábamos traicionando al pueblo.

La desgracia de la Nación cubana es que ha sido terrible para el pueblo, pero en las prisiones ha sido horroroso. Porque los carceleros, queriendo hacer mérito se han convertido en verdaderos monstruos, en gente malvada. No quiere decir que el cien por ciento de los carceleros sean así, pero sí muchos carceleros, por hacer mérito con sus jefes, se ensañaron, golpearon, torturaron, asesinaros, etc. Y de esas víctimas, este pobre muchacho Antúnez, es un caso típico.

Hago toda esta breve historia para que podamos comprender, fuera de los que son protagonistas de esta cuestión, podamos comprender qué cosa ocurre en Cuba y hasta dónde la mentira, la desfiguración de la verdad, las contradicciones y todas las cosas estas sucias que usan los Castros para poner a sus enemigos como gente indefendible de todos los órdenes, como inmorales, como elementos aventureros, ambiciosos, etc., en fin, tarados.

Esa es la dolorosa realidad y así tenemos esta víctima de este pobre muchacho Antúnez que si se ponen a leer la historia, verán que no ha hecho absolutamente nada más que decir: "No a la fuerza. No a los abusos. No a la traición castrista. No a todos los atropellos que se cometen contra la población civil pero más encarnizadamente contra las víctimas de la prisión".

Tenemos que sacar a Antúnez. Ojalá que pudiésemos sacar a todos los presos políticos. Ojalá que pudiéramos liberar a todo el pueblo de Cuba, pero por lo menos, en las metas nuestras está que alcancemos en algunos casos a resolver los problemas más serios.

Yo creo que el pueblo argentino, si se sensibiliza, si se difunde toda esta verdad, si asume un poco de posición, de responsabilidad en este caso, puede hacer mucho. Porque en este país el Presidente de esta Nación es amigo de Fidel Castro. Está más o menos en su línea de simpatía política con Fidel Castro. Parece que va a visitar La Habana pronto. No ha podido resolver el caso de la Dra. Hilda Molina, otro caso donde se ve la arbitrariedad, la injusticia, pero por lo menos, quizás pueda resolver el caso de Antúnez, si se hace una movilización aquí, a nivel del pueblo, de instituciones y se le pide al Presidente que se interese por la libertad de Antúnez, este caso que es uno de los casos en el que se ve crudamente la injusticia cometida. Hasta el presente está muy cuerdo, no está loco, pero ha estado varias veces al borde de la muerte, con la protesta que se les ocurre desesperada a los presos.

Yo sé que hay mucha gente que afuera dice: "¿Pero huelga de hambre en las prisiones?" Es el recurso que le queda al preso. Yo hice varias huelgas de hambre. Entre ellas dos larguísimas, de las que pude sobrevivir milagrosamente, por el favor de Dios. La huelga de hambre es el recurso desesperado del preso que dice: "Me maltratan, me vejan, me golpean, nadie me escucha, nadie puede atender mi necesidad, bueno, pues no como más, tírenme para el cementerio aquí. Me planto un montón de días" hasta que vienen y le resuelven esto y le dicen: "No ya no te vamos a golpear más", le hacen una promesa.

Yo en una oportunidad estuve165 días sin alimentarme. A los 30 días más o menos me estaba muriendo y me alimentaron con suero. Y después me siguieron alimentando con suero otros pocos días y todo lo que querían era que yo me ablandara y que terminara… bueno 165 días sin alimento y a los 165 días me dijeron: "te vamos a resolver ya". Me hicieron horrores que narro en mi libro "Cómo llegó la noche". Pero en mi caso, único quizás por la suerte que tuve de pasar los 20 años, es uno de los tantos casos, de los muchos que hay. Hay pobre gente que no ha podido contar la historia. Pedro Luis Boitel, no pudo contar su historia, murió en una huelga de hambre, casi debo decir que lo asesinaron, deshidratado completamente. Esto no me consta, son datos que he ido recopilando. Probablemente le hicieron el simulacro de que lo iban a salvar dándole alimento por boca o por la nariz, alimento fuerte, por ejemplo, leche condensada. Y si a un individuo deshidratado, con cuarenta y pico días de huelga de hambre, le dan un alimento fuerte, se le produce un paro cardíaco inmediato porque tienen veinte maneras de hacer sus acciones criminales.

Antúnez vive todavía. Si hacemos algo lo podemos salvar. Y quizás si salvándolo a él, después con la misma campaña de este país o de otros países, de instituciones de gente buena, de gente de pueblo, se pueda conseguir que otros presos salgan de las prisiones. Ahora mismo hay una oleada, han recogido cerca de 400 jóvenes, la mayoría gente de piel oscura, porque para el régimen castrista, para los señores del castrismo es un delito ser de piel oscura y oponerse a ellos. Sencillamente creen que todos los negros en Cuba tienen que ser serviles, incondicionales de ellos. Así que la piel morena, la condición de individuo mulato, o negro en Cuba, es más bien una razón para que los estropeen, los acribillen, o los asesinen, o los vayan triturando paso a paso.

La vida en las prisiones castristas es terrible, no exageramos absolutamente nada. Solamente para un individuo que no ha cometido ningún asesinato, ningún crimen, el pasarse, un día, una semana o un mes en la prisión es duro. Ahora, años y años, a expensas de carceleros brutales, criminales y a expensas de las autoridades a la manera de los Castros. Todo lo que les puedo decir, con seguridad, sin exagerar, es que las prisiones castristas son antros tenebrosos donde los individuos están completamente indefensos. De manera que la gente que vive en sociedades libres como es la Argentina, como son los países de Europa, como son otros países de América, muy pocos acá en América porque en América el oscurantismo de la izquierda va cerrando espacios, pero todavía hay países donde se respira democracia y la libertad se puede ejercer en forma bien amplia. Toda la gente que vive en estas democracias debiera de alguna manera hacer algo, cuanto menos por cambiar la suerte de casos especiales, como es este de Antúnez. Ojalá que pudieran ayudarlos a los cubanos en el sentido real, siendo solidarios con toda la gente que en Cuba reclama espacios de libertad. Ojalá que pudieran sensibilizarse y ayudar a ese movimiento que hay ahora de la sociedad civil en Cuba, que en días próximos hay una reunión especial convocada por un grupo que se llama Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba, liderada por Martha Beatriz Roque Cabello, economista; el abogado René Gómez Manzano; y un profesor llamado Félix Bonne Carcasé, que ya antes estuvieron presos por un documento que firmaron titulado "La Patria es de Todos" y que Fidel consideró que era un delito. Estuvieron varios años presos.

Ahora están con otros líderes más promoviendo la sociedad civil y hay una convocatoria. Y el régimen castrista está obstruyendo todo lo que puede, con el acoso del aparato de seguridad… Cuba es un país donde, por ejemplo, el ciudadano no puede trasladarse de una provincia a otra si no tiene una autorización oficial. Este es un recurso para limitar a una reunión que se da en La Habana, la capital, pues los delegados del interior no pueden y les ponen veinte obstáculos. A parte de eso de que los acosan y seguramente alguno será detenido porque la tiranía vive aprovechándose de la oscuridad, de la falta de libertad, cometen toda clase de acosos, toda clase de arbitrariedades y nadie los puede acusar de nada. De vez en cuando en Ginebra, una vez al año, una acusación, pero no se compone nada.

Castro manda en su país. Cuba se ha convertido en un pequeño feudo del señor Fidel Castro. La ley son las imposiciones suyas y los otros, los que le siguen hacen mérito en función de él. Así que este es el panorama tenebroso.

Yo celebro esta oportunidad de haber venido aquí a Argentina, donde la prensa dice lo que cree que debe decirse, sin cortapisas, sin amenazas, y si hay amenazas no les hacen caso. Esta es una sociedad libre, donde hay estado de derecho, donde hay problemas sociales, económicos, etc., pero está en función el principio de que la soberanía reside en el pueblo y cada cierto tiempo pues eligen a un Presidente, o a los gobernantes de provincias o a los que gobiernan las ciudades. En fin, en un ámbito como éste no sólo es posible hacer campañas a favor de los intereses de las colectividades, a favor de la nación, a favor de los trabajadores, de los profesionales, etc., sino que es posible hacer campaña por los infelices, a favor de las víctimas de las injusticias que se producen en otras sociedades como es el caso de la sociedad cubana.

Así es que mi petición es esta. Difundamos la verdad que viene en este libro titulado "Boitel Vive" que es la historia de un pobre muchacho llamado Jorge Luis García Pérez, pero que todo el mundo conoce por Antúnez, que tiene una hermana muy valiente que hemos escuchado aquí, y es un muchacho que va a cumplir casi cuarenta años y lleva 15 años en prisión. Y la injusticia se puede resumir en ¿qué ha hecho este muchacho para que lo tengan 15 años en prisión? ¿por qué lo tienen así? ¿por qué le han triturado la vida? Absolutamente por nada, porque el tirano y sus esbirros han determinado que esa sea la suerte de este pobre joven.

Gracias a todos ustedes que estando aquí demuestran su gran preocupación, su solidaridad, con un caso que merece justicia.

Gracias.

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