Comunidad de las Democracias premia a Diplomática holandesa por su labor en Cuba
6 de julio de 2011
Por primera vez un organismo internacional –que integra la Argentina- honra a diplomáticos por contribuir con la causa de la democracia y los derechos humanos. La única mujer, de los siete diplomáticos premiados, fue la holandesa Caecilia Wijgers, nominada al Premio Palmer por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). “Lo veo como un tributo a la diplomacia, más que un honor personal. Es también para toda la gente que me ayudó en Cuba”, expresó Wijgers.

Por primera vez un organismo internacional –que integra la Argentina- honra a diplomáticos por contribuir con la causa de la democracia y los derechos humanos. El Premio, que lleva el nombre de Mark Palmer en honor al ex embajador estadounidense en Hungría, fue entregado durante una ceremonia en la reunión Ministerial de la Comunidad de las Democracias realizada el 1º de julio pasado en Vilnius, capital de Lituania.

La única mujer premiada fue la holandesa Caecilia Wijgers, por su labor humanitaria en Cuba: “El premio es un halago para todo el servicio diplomático. No es algo que sucede a menudo. Lo veo como un tributo a la diplomacia, más que un honor personal. Es también para toda la gente que me ayudó en Cuba”, expresó la diplomática de los Países Bajos.

Wijgers fue nominada al Premio Palmer por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), con sede en Buenos Aires. Previamente, el Proyecto Puente Democrático de CADAL le otorgó a Caecilia Wijgers el “Premio a la Diplomacia Comprometida en Cuba 2009-2010”, el cual compartió con sus colegas Ingemar Cederberg (Suecia) y Volker Pellet (Alemania). Para otorgar el Premio a los tres diplomáticos europeos, CADAL consultó a 135 referentes del movimiento cívico cubano y varios de ellos fundamentaron sus nominaciones.

Parte del discurso pronunciado por la diplomática de los Países Bajos al recibir el premio, fue difundido por Radio Netherlands Wordwide: “Como diplomático se es visible. Esto significa que hay que tener cuidado. Al mismo tiempo uno puede utilizar los estrechos márgenes en algunos países en ventaja propia si se es creativo. No hay necesidad de hacer grandes cosas. Es importante conectarse con la gente en la sociedad que ya tiene ideas con las que uno está de acuerdo. Y luego uno ve que en la práctica uno tiene que hacer pocas cosas para ayudarlos a continuar y motivarlos en el proceso de cambio”.

Sobre su labor en Cuba, Dagoberto Valdés del Proyecto Convivencia, en Pinar del Río, destacó que “Cada obra de la sociedad civil en Cuba tiene la huella de su cercanía y solidaridad efectiva y discreta. Fue una consejera según la diplomacia de los nuevos tiempos en que los derechos humanos tienen la primacía sobre los intereses comerciales o ideológicos”. A su vez, Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, dijo sobre Caecilia Wijgers: “Llevo 43 años en la resistencia no violenta frente al régimen: nunca conocí a un diplomático/a que se haya comprometido tanto con la causa de los DD.HH. y la democracia estando acreditado/a  en nuestro país, corriendo el riesgo de expulsión”. Por su parte, la bloguera Yoani Sánchez expresó que Wijgers “Fomentó y apoyó de palabra y de obra, numerosos proyectos como la revista Convivencia, la blogósfera alternativa, el periodismo independiente y la sociedad civil en general. Organizó numerosas conferencias e intercambios entre grupos disidentes que de otra manera no hubieran contado con un espacio de tolerancia donde reunirse”.

Otro de los grupos del movimiento cívico cubano que ayudó Wijgers fue el de “Las Damas de Blanco”, familiares de los presos políticos: “Por supuesto, como diplomática una no puede unirse a ellas. Pero se puede observar cómo se lo trata a ese grupo”. Precisamente, el monitoreo y registro de las violaciones a los derechos humanos fue una parte importante del trabajo que realizó en La Habana, una actividad que se implementa en el contexto de la Unión Europea y que incluye el mejorar el acceso a información”. Al respecto, la diplomática añadió: “Me alegra que el Ministro Uri Rosenthal haya hecho del acceso a internet uno de los aspectos clave de la política de derechos humanos de Holanda”.

Caecilia Wijgers nació en 1967. Estudió administración pública con especialización en derecho internacional en Leiden, Holanda. Comenzó su carrera como consultora de la Comisión Europea en Riga, Letonia en 1992. Luego de ser admitida en el Ministerio de Asuntos Exteriores holandés obtuvo un puesto de dos años en La Haya. Desde 1998 en adelante se desempeñó alternadamente como consejera política y de derechos humanos en la Embajada de Holanda en Islamabad, Paquistán. Luego como primera secretaria en Ouagadougou, Burkina Faso, seguido de cuatro años como encargada suplente de la misión en La Habana, Cuba. Actualmente es Vicedirectora de la división política en la ONU del Ministerio holandés en La Haya. Está casada y tiene tres hijos.

Los siete diplomáticos premiados

El Ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Audronius Ažubalis fue el encargado de entregar el Premio Palmer a los ex embajadores en Zimbabwe de República Checa y Estados Unidos, Jaroslaw Olsz y James McGee, respectivamente, por sus esfuerzos en organizar elecciones libres en ese país; al diplomático de Perú, Ernesto Pinto-Bazurco Rittler y de Holanda, Caecilia Wijgers, que dieron un total apoyo a la sociedad civil durante su trabajo en Cuba; y al diplomático canadiense Ben Rowswell, quien contribuyó a la consolidación de la democracia en Irak y Afganistán.

El ministro también expresó gratitud hacia el embajador lituano Žygimantas Pavilionis por su sobresaliente trabajo para renovar las actividades de la Comunidad de las Democracias. Por iniciativa de Lituania, el diplomático polaco Mariusz Handzlik, un activo promotor de las reformas democráticas en Europa Central y del Este que contribuyó mucho en el fortalecimiento de la alianza estratégica lituano-polaca y promovió el ingreso de los estados bálticos a la OTAN, fue reconocido con el Premio Mark Palmer post-mortem. M. Handzlik falleció en el trágico siniestro del avión del Presidente Polaco Lech Kaczyn'ski cerca de Smolensk en 2010.

 

 

 

 

 
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