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Bomberos
Carlos Fara
28 de febrero de 2014
(7 Miradas) Algunos personajes empezaron pensando que la crisis era inevitable y hasta le habían puesto fecha a las próximas elecciones. Otros pensaron que el estado de salud iba a marcar los tiempos de la presidenta, que sumado a la caída en desgracia de Boudou, había que empezar a hacer cálculos sobre una posible asamblea legislativa. El resto se mantiene expectante, apostando -por conveniencia- a que CFK termine el mandato en tiempo y forma.
 

(7 Miradas) Mientras el gobierno empieza a blanquear la inflación vía nuevo índice del Indec y acuerdo con Repsol, la oposición mira expectante qué puede pasar. ¿El gobierno entra en contradicción con su relato pero finalmente ajusta? ¿Hace algunos ajustes, pero en el fondo busca ganar oxígeno para radicalizarse? ¿El gobierno paga costos ahora pero dentro de unos meses mejorará y llegará a 2015 mejor de lo esperado? ¿Ya se alejó del todo la posibilidad de salida adelantada del gobierno? ¿Cuál será el escenario y qué actitud tomar?

Ante tantos escenarios posibles, y muy distintos entre sí, no es tan sencillo tomar decisiones estratégicas. Y como dice el saber gauchesco, “mejor desensillar hasta que aclare”. Eso es lo que está haciendo la mayoría de la oposición sabiamente.

Algunos personajes empezaron pensando que la crisis era inevitable y hasta le habían puesto fecha a las próximas elecciones. Otros pensaron que el estado de salud iba a marcar los tiempos de la presidenta, que sumado a la caída en desgracia de Boudou, había que empezar a hacer cálculos sobre una posible asamblea legislativa. El resto se mantiene expectante, apostando -por conveniencia- a que CFK termine el mandato en tiempo y forma.

Como lo venimos analizando en esta columna semana a semana, y lo analizamos especialmente en la nota “¿Deja vu?”, la probabilidad de que se produzca una crisis como la de 2001 es muy baja. Por eso, hay que ser muy fino en la consideración de los factores para no especular más de la cuenta.

Cuando la situación se torna inestable todos los actores se descontrolan. Mucho más los que tienen menos poder, como sucede en los mercados financieros. Por eso se producen los efectos manada.

Algunos se preguntan, ¿y la oposición que hace? Veamos qué es aconsejable que haga:

1) no echar leña al fuego: se nota y se transmite oportunismo. Al electorado no le gusta.

2) no criticar en exceso sin propuestas alternativas: en el medio de las crisis la gente se pregunta, ¿y Ud. que habla tanto, qué propone?

3) no ser pájaro de mal agüero: la gente quiere ver una luz de esperanza al final del camino. Las situaciones de crisis afectan sobre todo al ciudadano común que no quiere angustiarse.

4) no pensar que las crisis son eternas: deben considerar siempre en su posicionamiento de largo plazo, no solo en aprovechar la coyuntura.

Cuando todo se incendia van ganando los piromaníacos. Pero al final los héroes siempre son los bomberos.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)