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En Paraguay, nuevo gobierno, mismo problema
Diego Telias
30 de septiembre de 2013
(El País) Alrededor de dos de los seis millones de paraguayos viven bajo la línea de pobreza. El círculo vicioso que supone el problema de la tierra y la distribución de la riqueza es el desafío por excelencia de Cartes. El nuevo gobierno prometió generar más trabajo y mejorar la educación, dos problemas históricos que difícilmente puedan ser solucionados en un solo mandato.
 

(El País) Superar el eterno problema de la tierra lidiando con la guerrilla, reducir la pobreza y mantener una imagen de gestión renovada en donde la corrupción no tenga lugar, son los principales desafíos del nuevo gobierno. Además, Paraguay deberá definir su política exterior y su relacionamiento con los organismos regionales, entre ellos el Mercosur.

Para una nación que no tiene salida al mar, el vínculo con la región es clave. Por eso Cartes intentará solucionar los problemas que hoy tiene con algunos vecinos tras la destitución de Fernando Lugo en 2012 y la asunción de Federico Franco.

En aquel entonces la mayoría de los gobiernos sudamericanos se apegaron al exobispo y el Mercosur, aprovechando la suspensión de Paraguay, incorporó a Venezuela.

A pesar que un cuarto de sus exportaciones van hacia Brasil y Argentina, el nuevo gobierno no parece estar muy cómodo en el bloque y coquetea con la Alianza del Pacífico, algo "incompatible con el Mercosur" según el gobierno brasileño. La situación con Venezuela y las decisiones que se tomaron en su ausencia podrían enfilar a Paraguay hacia el Pacífico, en una alianza menos politizada y con países en pleno crecimiento comercial. Tras una visita a Buenos Aires su gira por la región, que abarca Chile y Brasil, finalizará en Uruguay durante la primera semana de octubre por invitación del presidente José Mujica.

Alrededor de dos de los seis millones de paraguayos viven bajo la línea de pobreza. El círculo vicioso que supone el problema de la tierra y la distribución de la riqueza es el desafío por excelencia de Cartes. El nuevo gobierno prometió generar más trabajo y mejorar la educación, dos problemas históricos que difícilmente puedan ser solucionados en un solo mandato.

En los últimos años el crecimiento de la ganadería y la exportación de soja (cuartos en el mundo) favorecieron la situación económica pero los beneficios no se extendieron a toda la población. Por ello Cartes deberá definir el modelo a través de grandes acuerdos políticos de consenso que permitan aumentar la base impositiva. Para lograrlo tendrá que lidiar con los ganaderos y agro-exportadores, criticados por su poco compromiso con el desarrollo del país pero con una fuerza económica capaz de paralizar Paraguay.

El mandato de Cartes comenzó marcado por el asesinato de cinco guardias de seguridad de una finca ubicada a 370 kilómetros de Asunción. El hecho afirmó que la propiedad y la concentración de la tierra se repiten como el tema político principal del país. Mientras la investigación policial continúa, las autoridades culpan a la pequeña guerrilla Ejército del Pueblo Paraguayo y otros sectores de la sociedad conectan el hecho con la mafia policial aliada con el narcotráfico.

Mas allá de la autoría, el atentado marcó la agenda del nuevo gobierno, desviando parte del presupuesto y movilizando a las Fuerzas Armadas. Según aseguró Victoria Rivas, Directora del Centro de Estudios Judiciales, "son temas que distraen el problema real que es la ausencia del Estado y la pobreza en estos puntos del país".

Las dudas sobre el pasado personal de Cartes, que incluye acusaciones de lavado de dinero y relación con el narcotráfico, quedaron en un segundo plano por los aplausos de la población ante el nombramiento de un gabinete con perfil técnico-académico que dejó atrás el modelo tradicional. Esto causó cierto recelo en algunos sectores del Partido Colorado, quienes lo consideran un outsider y un novato en la política.

Si bien el nuevo presidente intenta desprenderse de ciertos vicios, alejarse de los pesos pesados podría dejarlo aislado. Lo mismo que le ocurrió a Fernando Lugo.

Fuente: El País (Montevideo, Uruguay)