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Presidentes peligrosos; como Correa
Ricardo Trotti
23 de noviembre de 2012
(Prensa y Expresión) Correa es peligroso por su arrogancia para creer que todas las funciones de la vida diaria deberían depender del Estado – en su caso confunde Estado con gobierno o su propio gobierno – sin entender cual es la función de la libertad de prensa como ente fiscalizador de la función pública en una democracia.
 

(Prensa y Expresión) El presidente Rafael Correa es uno de los presidentes más peligrosos de América Latina, destacándose entre un grupo que incluye a Cristina de Kirchner y Hugo Chávez. Sigue proponiendo, y con mayor vehemencia ahora, que la libertad de prensa debe ser una función del Estado ya que considera que para lo único que sirve es para que los medios de comunicación y las asociaciones de defensa de la libertad de prensa antepongan sus intereses económicos al bien común. Considera que la libertad de prensa es una excusa y antro de corrupción.

Correa es peligroso por su arrogancia para creer que todas las funciones de la vida diaria deberían depender del Estado – en su caso confunde Estado con gobierno o su propio gobierno – sin entender cual es la función de la libertad de prensa como ente fiscalizador de la función pública en una democracia y como esencia de expresión del ciudadano común cuando a esta se la incluye dentro de la libertad de expresión.

Al contrario de lo que piensan los líderes democráticos, Correa cree que las críticas a su gestión son una conspiración. Está obstinado a controlar a la prensa para evitar la crítica -y aunque viole el derecho del público a estar informado- ya que considera que la prensa tergiversa y manipula a los ciudadanos con la única intención de desestabilizar al gobierno.

Esta esquizofrenia paranoica hecha por tierra los principios más elementales de los tratados internacionales y de las luchas que por siglos la humanidad ha mantenido contra represores y opresores para hacer valer el derecho a la información y a la comunicación.

Lo peor de todo esto es que Correa está convencido de que deben existir “controles democráticos” para que la libertad de expresión sea “una función del Estado” como lo dijo esta semana al finalizar la Cumbre Iberoamericana en Cádiz. Sigue de esta forma haciendo propaganda de su futura Ley de Comunicación, una de las más peligrosas de América Latina.

Correa debe creer que los modelos arcaicos de libertad de expresión como los de Cuba y China deben prevalecer en el mundo.

Fuente: (Prensa y Expresión)

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Foto: Wikipedia